lunes, 16 de julio de 2012

El problema de la vejez


Por
 P.MANN
Russky Golos
Domingo 14 de abril de 1935
Cuando Metchnikov publicó sus trabajos, se pudo creer que se había resuelto el problema de
la prolongación de la vida humana. Según él, la vejez prematura y enfermiza, y la muerte,
eran resultados del envenenamiento crónico de los tejidos por las toxinas de las bacterias de
descomposición que se desarrollan principalmente en el intestino grueso.
Para prolongar la vida, preconizaba un régimen de leche cuajada (kéfir, suero de leche de
vaca) porque las bacterias del ácido láctico, al penetrar en el intestino, previenen tanto la
descomposición orgánica como el desarrollo de esos agentes de putrefacción.
Como prueba, Metchnikov citaba muchos ejemplos de longevidad de personas y aun de
pueblos enteros. Además, el sabio mismo vivió hasta una edad que ninguno de sus parientes
había alcanzado y él consideraba que se debía al hecho de que durante varios años había
bebido diariamente leche cuajada, preparada según una receta especial.
Sin embargo, Metchnikov exageraba la importancia de las bacterias del intestino. Las toxinas
elaboradas por estas bacterias son innegablemente nocivas. Pero hay muchas otras razones,
y más importantes aun, para la senectud precoz del organismo animal. Hay animales que no
tienen ningún intestino. No dejan de envejecer ni de morir.
La causa de la senectud precoz no está ahí. Una vez rechazada la teoría de Metchnikov, los
sabios aportaron toda una serie de nuevas teorías que explicaban, cada una diferentemente,
las bases de la longevidad.
El famoso fisiólogo francés, Brown-Séquard, trató de retardar el progreso de la vejez y de
rejuvenecer el organismo por medio de la inyección de extractos de glándulas sexuales
animales.
Al no dar grandes resultados la aplicación de este método a gran escala, Steinach y Voronov
volvieron a la idea del fisiólogo francés y trataron de lograr el rejuvenecimiento por injerto
de glándulas sexuales de animales jóvenes. Pero ellos mismos admitieron que no habían
logrado resultados positivos, sino en casos excepcionales.
Y continuaron surgiendo nuevas teorías sobre las causas de la vejez, valiéndose de cambios
físico-químicos en el organismo, del desgaste de los vasos sanguíneos, etc.
Cada una de ellas exponía a su manera las razones de la senectud precoz y proponía
diferentes métodos para la prolongación de la vida. Pero no estaban de acuerdo sino en su
conclusión general, es decir, que la muerte tiene mucha prisa por alcanzar al hombre.
De hecho, el hombre puede vivir mucho más de setenta o setenta y cinco años, duración
habitual de la vida humana.
¿Cuántos años, entonces? ¿Y de qué manera?
Se sabe que en casos excepcionales, el hombre puede vivir cien a ciento veinte años y aun
hasta ciento cincuenta. En la clínica de Patofisiología para ancianos dependiente del
Instituto de la Unión para la Medicina Experimental, dirigida por el profesor Hellmann, se
sigue el estudio completo, bajo todos sus aspectos, del organismo humano en diferentes
edades. Sin contar a los niños y a los adolescentes, la clínica alberga docenas de ancianos,entre los cuales algunos se acercan a la edad límite de la vida humana.
En un solo y mismo período la clínica acogió más de sesenta ancianos, hombres y mujeres, de
los cuales tres tenían más de cien años. Uno de ellos, Moschuchin, murió hace unos cuantos
meses a la edad de ciento veintitrés años; este viejo campesino recordaba perfectamente los
acontecimientos del siglo pasado, el estado feudal, la liberación de los campesinos y la época
en que ganaba diez copecs diarios. Los otros dos eran Zirulnikov, el ciudadano más viejo de
Moscú después de la muerte de Moschuchin, ciento doce años, y Balascheva, ciento cinco
años, testigo ocular de los funerales de Nicolás I.
Entre los ancianos de menos de cien años, se puede citar a un antiguo partidario Aksenova,
setenta y cinco años, que tomó parte activa en el movimiento de los partidarios, en Siberia,
fue varias veces perseguido a través de Checoslovaquia y participó en marchas forzadas,
cubriendo más de una vez sesenta kilómetros en un día. Citemos también una mujer de
ochenta y tres años, profesora de lenguas, Pastematzkaya, que aun el invierno pasado hizo un
brillante papel en una competencia de patinaje sobre hielo con jóvenes.
¿Qué nos han aportado estas observaciones? El estudio de los hombres de mucha edad
permite concluir que fuera de los factores sociales, que desempeñan un papel muy importante
en la longevidad, una gran parte tiene que ver con los factores hereditarios. Además, casi
todos los ancianos examinados habían gozado de una salud excepcional durante su vida
entera. Muchos de ellos conservaban intacta su memoria y sus facultades mentales. La
mayoría no representaba su edad. Nunca estaban enfermos.
Esta característica condujo a los sabios a la muy importante idea de la posible presencia, en
muchos de ellos, de una inmunidad congénita respecto a las infecciones.
Parece que esta propiedad biológica es uno de los factores hereditarios que determinan las
condiciones internas gracias a las cuales un hombre puede alcanzar una edad muy avanzada.
Otros resultados de estas observaciones son también de suma importancia. Entre otras cosas
los sabios le dieron gran importancia al estudio de las diferencias entre los individuos según
su edad.
¿Es normal la sangre de los ancianos?
Esta cuestión ha sido ya solucionada definitivamente. Se descubrió que la sangre de los
ancianos era normal y casi no difería de la de los jóvenes.
Investigaciones paralelas han permitido concluir que los muy ancianos conservan por mucho
tiempo sus aptitudes físicas, especialmente en el plano sexual.
La comparación de los resultados de la observación de los individuos jóvenes y viejos nos
permite establecer que el desarrollo del hombre obedece a una ley fundamental y observar
las variaciones funcionales que determinan las particularidades fisiológicas del hombre en
diferentes edades.
El descubrimiento de estas leyes abre nuevas posibilidades para la solución del problema de
la vejez en general y de ciertos de sus elementos más importantes, especialmente de la
cuestión que desde hace mucho tiempo interesa a los sabios, la del mantenimiento hasta una
edad avanzada de las capacidades no sólo físicas, sino mentales.
Después de los trabajos de Brown-Séquard y de Metchnikov, el pensamiento científico ha
recorrido mucho camino. El estudio de las glándulas endocrinas se ha desarrollado
considerablemente. Los últimos descubrimientos sobre las hormonas han introducido
numerosos hechos nuevos. La clínica del profesor Hellmann tiene como programa el estudio
crítico de las diversas teorías sobre las causas de la longevidad, a fin de poner al hombre en
posibilidad de alcanzar naturalmente y en plena salud una edad avanzada y, en general, de
descubrir el medio de prolongar la vida humana.
Los trabajos apenas han comenzado. Es demasiado pronto para hablar de resultados. Falta
aún hacer un gran número de investigaciones, de observaciones, de razonamientos y de
deducciones prácticas. Pero parece indudable que el único camino justo hacia una solución
de este interesante problema científico consiste en un estudio del organismo humano bajo
todos sus aspectos, desde el nacimiento hasta la edad más avanzada, gracias a los esfuerzos
aunados de fisiólogos, de bioquímicos y de médicos, tal como ha sido emprendido por el
Instituto de la Unión para la Medicina Experimental.
Este método abre nuevas y grandes posibilidades para la ciencia soviética.

Dentro del libro: La vida es real solo cuando yo soy de G.I. Gurdjieff

No hay comentarios:

Publicar un comentario