viernes, 23 de agosto de 2013

Código de bushido

1. Gi - honradez y justicia

Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia.

Para un auténtico samurai no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia.

Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.

2. Yu - valor heroico

Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir.

Un


samurai debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte.

Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.

3. Jin - compasión

Mediante el entrenamiento intenso el samurai se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos.

Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.

4. Rei - cortesía

Los samurai no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurai es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales.

Un samurai recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurai se vuelve evidente en tiempos de apuros.

5. Meyo - honor

El auténtico samurai solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quien eres en realidad.

No puedes ocultarte de ti mismo.

6. Makoto - sinceridad absoluta

Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará.

No ha de "dar su palabra" no ha de "prometer" el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer.

Hablar y hacer son la misma acción.

7. Chugo - deber y lealtad

Para el samurai, haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan.

Un samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel.

Estos son los siete principios que rigen el código de bushido, la guía moral de la mayoría de samurai de Rokugan. Sed fieles a él y vuestro honor crecerá. Rompedlo, y vuestro nombre será denostado por las generaciones venideras.

Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.

martes, 27 de noviembre de 2012

Melt my heart to stone

http://www.youtube.com/watch?v=bi2Bof7jusc

Poema Valseado

Un bandoneón que mi tristeza tiene escrita,
hoy dos temblores me ha mezclado en la garganta:
con gusto a Sur, me dió el temblor de Milonguita,
y otro -peor- que sabe a Norte y nadie canta!

Del bandoneón, que huele a sombra de macroses,
oigo el arcángel de la prostibulería,
frasear su acorde canallesco a siete voces
que suenan siete y son -siempre-

Si hasta el abrazo de morir me siento en celo,
y me lo arranco un poco en cada gatería,
que duelo habrá que ya no alcance a ser mi duelo!
que parda trampa que no pueda ser ya mía!

 Y seré un resto de ceniza entanguecida;
y el medio amor, desde el final, me hará su guiño,
y, aún, arderé, por dos monedas, otra vida,
sobre un lunático repliegue del corpiño.

Seré más triste, más descarte, más robada
que el tango atróz que nadie ha sido todavía;
y a Dios daré, muerta y de trote hacia la nada,
el espasmódico temblor de cien Marías...

Un nuevo viento de la rosa de los vientos
remueve el son de un bandoneón en mi retiro.
Y el bandoneón tiene una bala en el aliento
para gritar mi muerte al son de un sólo tiro...


Piazzolla

domingo, 25 de noviembre de 2012

Ahora y yo

Éste imbécil que cree en sus palabras, es un cobarde, un estafador de sí mismo. No plasma el paisaje que ve, sino que lo deforma a su conveniencia. Le teme a las horas y se endulza el ego con heridas, mientras una ovación da asilo a su aguardiente queja.

Se chupa los días pensando que en algún momento, frente al espejo, le rinda mis honores.

Joaquín Valsalva.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Todos tienen quien no los quiera



Todos tienen quién no los quiera

¡Qué tristes los que no nos quieren!
No ven la nieve decorar nuestros jardines.
No pueden sentir lo que nosotros vemos, la cascada de sus ojos,
el bosque, la llanura de su pecho con sus infinitos animales.
Pobres los que no nos quieren, no cantan al alba,
ni se embellecen con el abrazo de la noche.
Se esconden de nuestros secretos.
Pierden partes nuestras; las infravaloran.

¡Qué tristes los que no nos quieren!
Se piensan tan ajenos,
lastran el oleaje de un momento.
Mueren al punto.


No contagian nuestros besos.
No se juegan la piel.

No aman su algarabía,
su flujo ancestral del alma salpicar.


¡Qué tristes los que no nos quieren!
Nos amantan la queja,
nos flagelan la memoria.
Sufren con el otro,
mascando el mirar del tiempo a prisa.
No se embeben con la tormenta.
No se atisban rezos.

Pobres los que no nos quieren.
Tienen tanto miedo de sí mismos,
que anclan la vida a un desprecio.
 
 Noek Izardui

jueves, 8 de noviembre de 2012

Oda a las abuelitas de antes



Me pasa que llegas y no estás, pasa que mi vientre se ha hinchado ya 8 veces, y en ninguna me ayudabas a salir, solo entrabas. Me pasa que hay días tan jodidos, pero los barro, los trapeo, los cocino… Y también a los buenos.
Me pasa que si me siento bien, algo anda mal. Si me voy seria una puta, si me quedo una cobarde. Y si me mato, una pecadora.
Que se debe hacer cuando se pasan 40 años haciéndose a la idea de que mi condición es la más sagrada que se pueda encontrar? Que debería estar agradecida de dar vida, agradecer la comida que mi buen hombre trae a la casa. Que por ser mujer, soy bella, pero que lo que se aprecia es que cuide mi belleza de tal manera que esta no se vea demasiado obvia. No puedo quejarme de eso, en otros países las mujeres andan todas con la cara tapada, la cosa no esta tan mal como me parece. Además, porque querría verme yo bonita? Que acaso no tengo ya un hombre que me adora?, también tengo hijos! Que tonta soy. La casa esta toda sucia, debería estar haciendo algo de provecho en vez de pensar tonterías.
Cuando él me toma  (y no viene borracho) , tengo que fingir que no me emociono, que pensaría de mi? Que me gusta?  Que me gustaría hacerlo con otro?, no, aparte Dios me ve, nos ve, y Dios, el también es hombre.
72 meses de enfermedad, cada nueve meses se aliviaba.

Cicatriz II



Los recuerdos se clavan a veces más profundo de lo que realmente quisiéramos que se claven. Y podemos comparar algunos intentos de olvidar como una de esas espinas de nopal, que en cuanto más la tocas para sacarla, mas se hunde la ingrata.
Me miro a los ojos y ahí están, pero seguro estoy que no me quiero arrancar mis ojos, al menos no todavía. El caso es que estos recuerdos, tan vivos, tan muertos, cálidos, como el cuerpo de un perro recién atropellado, no me dejan hacer muchas veces lo que desearía. Imagina que alguna vez te cortaran las manos, un día quieres acariciar a tu mujer deseosa y recuerdas que te cortaron las manos, esta jodido no?, ya me entiendes. Si, sé que estoy siendo algo ridículo comparando mi pobre dolor mental con el tuyo, manco triste, dueño ahora de dos muñones (lástima que ni de eso eres dueño), pero entiende que trabajo en una carnicería, y por recordar alguno de estos males de los que te hablo, podríamos estar hablando tu y yo junto a nuestras amputaciones alegres de comprensión. Ves ahora mi tristeza?
Las pendejadas que me pongo a inventar para no andar pensando en cosas de las cuales no quiero meditar…Ves ahora?

Sep. 08