sábado, 16 de octubre de 2010

Y yo le dije, o ella a mi, no se..


Pensalo bien,
antes de dar ese paso,
que tal vez mañana acaso
no puedas retroceder.

Pensalo bien,
yo que tanto te he querido,
y me has echado al olvido
tal vez por otro querer.
Musica: Juan José Visiglio
Letra: Enrique Lopez
Rec. by Juan D'Arienzo
con Alberto Echagüe

sábado, 9 de octubre de 2010

Repiqueteando tu taquito en la vereda!!


Cuando tú pasas caminando por las tardes,
repiqueteando tu taquito en la vereda,
marcas compases de cadencias melodiosas
de una milonga juguetona y callejera.
Y en tus vaivenes pareciera la bailaras,
así te miren y te miren los que quieran,
porque tú llevas en tu cuerpo la arrogancia
y el majestuoso ondular de las porteñas.

Tardecita criolla, de límpido cielo
bordado de nubes, llevas en tu pelo.
Vinchita argentina que es todo tu orgullo...
¡Y cuánto sol tienen esos ojos tuyos!

Y los piropos que te dicen los muchachos,
como florcitas que a tu paso te ofrecieran
que las recoges y que enriedas en tu pelo,
junto a la vincha con que adornas tu cabeza.
Dice tu cuerpo tu arrogancia y tu cadencia
y tus taquitos provocando en la vereda:
Soy el espíritu criollo hecho silueta
y te coronan la más guapa y más porteña.

Silueta Porteña

jueves, 7 de octubre de 2010

Jose Antonio


Por una vereda viene
cabalgando Jose Antonio
se viene desde el barranco
a ver la flor de Amancáes.

En un bere-bere criollo,
va a lo largo del camino,
con jipijapa, pañuelo,
y poncho blanco de lino.

Mientras corre la mañana,
su recuerdo juguetea,
y con alegre retozo
el caballo pajarea.

Fina garúa de junio,
le besa las dos mejillas,
y cuatro cascos cantando,
van camino de Amancáes.

¡Qué hermoso que es mi chalán!
¡Cuán elegante y garboso!
Sujeta la fina rienda de seda,
que es blanca y roja.

¡Qué dulce gobierna el freno
con sólo cinta de seda,
al dar un quiebro gracioso
al criollo bere-bere!

Tú, mi tierra, que eres blanda
le diste ese extraño andar
enseñándole el amblar
del paso llano (ya no) gateado.

Siente cómo le quitaste
durezas del bere-bere,
que allá en su tierra de origen
arenas le hacían daño;

fina cadencia en el anca,
brillantes se ven las crines,
y el nervio tierno y alerta
para el deseo del amo.

Ya no levanta las manos
para luchar con la arena
quedó plasmado en el tiempo
su andar de paso peruano.

José Antonio, José Antonio,
¿Por qué me dejaste aquí?
Cuando te vuelva a encontrar
que sea junio y garúe.

Me acurrucaré a tu espalda,
bajo tu poncho de lino,
y en las cintas del sombrero,
quiero ver los amancáes,

que recoja para ti,
cuando a la grupa me lleves
de ese tu sueño logrado,
de tu caballo de paso.

¡Aquel del paso peruano!

Canta Chabuba Granda

domingo, 3 de octubre de 2010

Los ojos...(¿bisnieto de Dios?)



Encontré esto en un libro de Leonardo Da Vinci:

"No vemos acaso que los ojos abarcan la belleza de todo el universo? asesora y corrige todas las artes de la humanidad.. Es el príncipe de las matemáticas, y las ciencias que en el se fundan son absolutamente ciertas. Ha medido las distancias y la magnitud de las estrellas. Ha descubierto los elementos y su ubicación. Ha dado a luz la Arquitectura, la perspectiva y el divino arte de la pintura.

¡Que cosa más excelente, superior a todas las cosas creadas por Dios! ¿Qué alabanzas pueden hacer justicia a tu nobleza?¿ Qué pueblo, qué lenguas podrán describir exhaustivamente tu función? El ojo es la ventana del cuerpo humano a través de la cual descubre su camino y disfruta de la belleza del mundo. Gracias al ojo el alma permanece contenta en la prisión corporal, porque sin el una prisión así sería una tortura..."

jueves, 30 de septiembre de 2010

Juguete Rabioso


Veterano del insomnio,
soy un viejo prematuro.
Se me cansan las palabras
no es una forma de hablar.

Tengo una viola italiana,
cuando hay hambre no hay pan duro.
El Mario me la endereza
pero se vuelve a doblar.

Para garpar el casorio
y el anillo vendí el coche.
Inocente adolescente
rematé mi libertad.

Soy un yonqui de la tele
sin volumen a la noche,
como pa no molestarla,
aunque ella ya no está.

Loca, no me exilies de tu boca
por la culpa que te toca
mencioname una vez más.
Típico de mí que vivo en pena
se me da una mano buena
y la tengo que arruinar.

Vos te esmeraste conmigo
a mi vieja le dijiste que me ibas a domar.
Mi revolución era apariencia
me perdiste la paciencia cuando estaba por flaquear.

Fui tu juguete rabioso,
fui tu mito encadenado.
Me tomaste de amuleto,
un flaco para tu cruz.

Me amigué con tu retrato,
cuántas veces lo he besado.
Y lo abrazo preocupado
cuando se corta la luz.

En mi guitarra atorranta
hay un tango agazapado,
percanta que me amuraste
no te puedo ni cantar.

No me sale más lirismo,
tengo un verso atragantado
donde te mando a la mierda
después vuelvo a suplicar...

La Chicana

lunes, 13 de septiembre de 2010

Lo peor del amor


Lo peor del amor cuando termina
son las habitaciones ventiladas,
el puré de reproches con sardinas,
las golondrinas muertas en la almohada.

Lo malo del después son los despojos
que embalsaman al humo de los sueños,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.

Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar los pecados veniales,
condenar a la hoquera los archivos.

Lo atroz del amor es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le quedan dos puntos suspensivos.

Joaquin Sabina


De rocío en la noche... ( a dos voces)


Sincero mi vientre

esta noche

que los botones

de tu camisa

son océanos donde

me pierdo

La llamada de tu voz

no cae sobre mi pelo

como en la cueva

que es mi cuerpo

se inundan las ansías


Me sigo bañando con la mirada que nunca me diste

sigo secándome con los cabellos que no me crecieron

y sigo enterrando el cuerpo que nunca murió


Ayer llegué a la casa que estaba sola de tí

y me encontré sentado esperando

tenía las mejillas hundidas, y las caderas quietas

ayer me ví acompañándome a mí mismo,

dándome palmaditas en la espalda

peinandome el hastío...


Si tan solo supieras

las eternas jornadas

que despiertan en mi

como un firmamente de soledad

tus palabras perdidas

en el paraje

de la indiferencia

y la casa llena de tu ausencia

se desborda en la calle

aquel sendero

que no te trae,

y me seco en los cabellos

el sudor

de entre las piernas



Ana Jaimes

Ernesto Aguilar