martes, 25 de enero de 2011

Que se llama Soledad, o no me acuerdo muy bien ya



Algunas veces vuelo
y otras veces
me arrastro demasiado a ras del suelo,
algunas madrugadas me desvelo
y ando como un gato en celo
patrullando la ciudad
en busca de una gatita,
a esa hora maldita
en que los bares a punto están de cerrar,
cuando el alma necesita
un cuerpo que acariciar.

Algunas veces vivo
y otras veces
la vida se me va con lo que escribo;
algunas veces busco un adjetivo
inspirado y posesivo
que te arañe el corazón;
luego arrojo mi mensaje,
se lo lleva de equipaje
una botella, al mar de tu incomprensión.
No quiero hacerte chantaje,
sólo quiero regalarte una canción.

Y algunas veces suelo recostar
mi cabeza en el hombro de la luna
y le hablo de esa amante inoportuna
que se llama soledad.


Algunas veces gano
y otras veces
pongo un circo y me crecen los enanos;
algunas veces doy con un gusano
en la fruta del manzano
prohibido del padre Adán;
o duermo y dejo la puerta
de mi habitación abierta
por si acaso se te ocurre regresar;

más raro fue aquel verano
que no paró de nevar

Javier Martinez
Joaquin Sabina

La mujer que yo quiero


La mujer que yo quiero, no necesita
bañarse cada noche en agua bendita
Tiene muchos defectos, dice mi madre,
y demasiados huesos, dice mi padre

Pero ella es más verdad que el pan y la tierra
Mi amor es un amor de antes de la guerra
para saberlo...
La mujer que yo quiero, no necesita
deshojar cada noche una margarita

La mujer que yo quiero, es fruta jugosa
prendida en mi alma como si cualquier cosa
Con ella quieren dármela mis amigos,
y se amargan la vida mis enemigos...

porque sin querer tú, te envuelve su arrullo
y contra su calor, se pierde el orgullo
y la vergüenza...
La mujer que yo quiero, es fruta jugosa
madurando feliz, dulce y vanidosa

La mujer que yo quiero, me ató a su yunta,
para sembrar la tierra de punta a punta
de un amor que nos habla con voz de sabio
y tiene de mujer la piel y los labios

Son todos suyos mis compañeros de antes...
Mi perro, mi Scalextric y mis amantes
¡Pobre Juanito...!
La mujer que yo quiero, me ató a su yunta:
pero, por favor, no se lo digas nunca

Pero, por favor, no se lo digas nunca...

Joan Manuel Serrat

jueves, 6 de enero de 2011

Brutalmente honesta (poesía infantil de la vida cotidiana)


¿Y qué te trajo el ratón de los dientes?: "Lo mató mi papá" dijo con aire resignado

Cynthia Romero Gaona- 7 años
Interviene Ana, su hermanita mayor: " es que las ratas se estan cruzando de la casa de junto"

lunes, 27 de diciembre de 2010

Poema 31


Creo que una brizna de hierba no es menos

que el camino que recorren las estrellas,

y que la hormiga es perfecta,

y que también lo son el grano de arena

y el huevo del zorzal,

y que la rana es una obra maestra,

digna de las más altas,

y que la zarzamora podría adornar los salones del cielo,

y que la menor articulación de mi mano

puede humillar a todas las máquinas,

y que una vaca paciendo con la cabeza baja,

supera a todas las estatuas;

y que un ratón es un milagro capaz de asombrar a millones de incrédulos.

Walt Whitman

Canto a mi mismo


"Este es un canto de amor y respeto

a la más grande de todas las maravillas, que es la vida humana.

Y yo también lo creo."

Serrat

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El amor, las mujeres y la muerte.


…Se imagina que el instinto tiene poco imperio sobre el hombre o, por lo menos que no se manifiesta nada más que en el recién nacido, que trata de apresar la teta de su madre; pero, en realidad, hay un instinto muy determinado, muy manifiesto, y sobre todo muy complejo, que nos guía en la elección tan fina, tan seria, tan particular de la persona a quien se ama, y a la posesión de la cual se apetece…

… Si el espíritu de la especie, que dirige a dos amantes sin que lo sepan, pudiese hablar por su boca y expresar ideas claras en vez de manifestarse por medio de sentimientos instintivos, la elevada poesía de tal dialogo amatorio en el cual el lenguaje sólo habla con imágenes novelescas y parábolas ideales de aspiraciones infinitas, de presentimientos, de una voluptuosidad sin límites, de felicidad inefable, de fidelidad eterna, etc., se manifestaría en la siguiente forma:

DAFNIS.- Quisiera regalar un individuo a la generación futura, y creo que tú podrías darle lo que a mí me falta.

CLOE.- Tengo la misma intención, y creo que tú podrías darle lo que yo no tengo

DAFNIS.- Yo le doy elevada estatura y fuerza muscular; tú no tienes ni una ni otra

CLOE.- Yo le doy bellas formas y menudos pies: tú no tienes ni estos ni aquellos

DAFNIS.- Yo le doy fina piel blanca que tú no tienes

CLOE.- Yo le doy cabellos negros y ojos negros: tú eres rubio.

DAFNIS.- Yo le doy nariz aguileña

CLOE.- Yo le doy hermosa frente, ingenio e inteligencia; que no podrían venir de ti

DAFNIS.- Talle derecho, bella dentadura, salud sólida: he aquí lo que recibe de nosotros dos. Realmente, los dos juntos podemos dotar de perfecciones al futuro individuo; por eso te deseo más que a ninguna otra mujer

CLOE.- Yo también te deseo.

Si se tiene en cuenta la inmutabilidad absoluta del carácter y de la inteligencia de cada hombre, preciso es admitir que para ennoblecer a la especie humana no es posible intentar nada exterior; se obtendría ese resultado no por la educación y la instrucción, sino por vía de la generación…

…Si se pudiese hacer eunucos a todos los pillos, encerrar en conventos a todas las necias, proveer a las personas de carácter de todo un harén, y de hombres (verdaderos hombres) a todas las jóvenes solteras inteligentes y graciosas, se vería bien pronto una generación que nos daría una edad superior aun al siglo de Pericles.

Sin dejarnos llevar de planes quiméricos, hay para reflexionar que si después de la pena de muerte, se estableciese la castración como la pena más grande, se libraría a la sociedad de generaciones enteras de bribones; y esto, con tanta mayor seguridad, cuanto que, como se sabe, la mayoría de los crímenes se cometen entre las edades de veinte a treinta años.

Creo – como Sterne- que la voluptuosidad es muy seria. Representemos la pareja más hermosa, la más encantadora: ¡Cómo se atraen y repelen, se desean y se huyen con gracia, en un bello juego de amor!

Llega el instante de la voluptuosidad: todo jugueteo, toda alegría graciosa y dócil han desaparecido de repente, la pareja se ha puesto seria ¿Por qué? Porque la voluptuosidad es bestial y la bestialidad no se ríe. Las fuerzas de la naturaleza obran en todas partes.

La voluptuosidad de los sentidos es lo opuesto al entusiasmo que nos abre el mando ideal. El entusiasmo y la voluptuosidad son graves y no traen consigo jugueteos.

Arthur Schopenhauer

martes, 2 de noviembre de 2010

Tus Manos

Cuando tus manos salen,
amor, hacia las mías,
qué me traen volando?
Por qué se detuvieron en mi boca,
de pronto,
Por qué las reconozco
como si entonces antes,
las hubiera tocado,
como si antes de ser
hubieran recorrido
mi frente, mi cintura?

Su suavidad venía
volando sobre el tiempo,
sobre el mar, sobre el humo,
sobre la primavera,
y cuando tú pusiste
tus manos en mi pecho,
reconocí esas alas
de paloma dorada,
reconocí esa greda
y ese color de trigo.

Los años de mi vida
yo caminé buscándolas.
Subí las escaleras,
crucé los arrecifes,
me llevaron los trenes,
las aguas me trajeron,
y en la piel de las uvas
me pareció tocarte.
La madera de pronto
me trajo tu contacto,
la almendra me anunciaba
tu suavidad secreta,
hasta que se cerraron
tus manos en mi pecho
y allí como dos alas
terminaron su viaje.
Neruda

miércoles, 27 de octubre de 2010

Exvoto


" Las chicas de Flores, tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas de la Confitería del Molino, y usan moños de seda que les liban las nalgas en un aleteo de mariposa. Las chicas de Flores, se pasean tomadas de los brazos, para transmitirse sus estremecimientos, y si alguien las mira en las pupilas, aprietan las piernas, de miedo de que el sexo se les caiga en la vereda. Al atardecer, todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro de los balcones, para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas, y de noche, a remolque de sus mamás -empavesadas como fragatas- van a pasearse por la plaza, para que los hombres les eyaculen palabras al oído, y sus pezones fosforescentes, se enciendan y se apaguen como luciérnagas. Las chicas de Flores, viven en la angustia de que las nalgas se les pudran, como manzanas que se han dejado pasar, y el deseo de los hombres las sofoca tanto, que a veces quisieran desembarazarse de él como de un corsé, ya que no tienen el coraje de cortarse el cuerpo a pedacitos y arrojárselo, a todos los que pasan por la vereda. "

Oliverio Girondo